Cómo un balcón de tres metros se convirtió en un huerto
La historia de Marta, vecina del barrio La Candelaria, que en dos años pasó de tener un par de macetas de albahaca a cosechar tomates, lechugas y flores comestibles.
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La historia de Marta, vecina del barrio La Candelaria, que en dos años pasó de tener un par de macetas de albahaca a cosechar tomates, lechugas y flores comestibles.
No todo el mundo nace con buena mano. Estas especies perdonan el exceso de cariño y el olvido prolongado.
Un recorrido por las especies nativas que más sombra y frescura aportan a las calles del centro.
En un lote abandonado, un grupo de vecinos construyó algo más que un huerto: un punto de encuentro.
Sí se puede compostar sin patio, sin olores raros y sin que los vecinos se quejen. Te contamos cómo.